El Sound System es un elemento clave para transmitir las vibraciones que conlleva la música de ascendencia jamaicana.

Con razón, cada día se echa más de menos el volver a compartir uno de esos bailes tan especiales, ¿verdad?

Las ganas de volver a catar un Sound System

Las ganas de volver a catar un Sound System

Las imponentes cajas de altavoces, el preamp, los reproductores de sonido o la mesa de mezclas son algunos de los componentes esenciales que conforman un Sound System. Esta configuración portátil comenzó a ser famosa en la Jamaica de los años 50. Según nos dice la historia, los primeros sistemas de sonido vivieron un periodo de interminable competencia por erigirse como el más auténtico, a través de la potencia de sus equipos y más tarde gracias a sus dubplates.

En realidad, estos equipos fueron los que precedieron al desarrollo de las primeras bandas de Ska, que consiguieron una gran visibilidad a partir de los años 60. Más tarde, toda esa actividad hizo que nacieran el resto de géneros musicales que conocemos en la actualidad: Rocksteady, Reggae, Dub, Dancehall, etc.

Este tipo de bailes entraron en Europa a través de UK como resultado de lo que se conoce como la generación Windrush. Desde 1948 y durante los años 50 desembarcaron miles de jamaicanos en el Reino Unido para reconstruir el país tras la II Guerra Mundial. Posteriormente, ese movimiento migratorio fue el máximo responsable del florecimiento de la cultura sound system británica.

Las ganas de volver a catar un Sound System

Otra realidad posible

El caso es que no fue hasta la década de los 60 cuando los europeos conocimos verdaderamente el Sound System y eso ocurrió gracias a los squatters. De hecho, los primeros pasos de los sound systems en el viejo continente también estuvieron muy ligados al movimiento Okupa. Dicho de otra forma, aquellas personas se vieron atraídas por el edificante mensaje antistablishment de la música popular jamaicana.

Sin embargo, en nuestro territorio, esta forma de experimentar la música no caló profundamente hasta hace aproximadamente unos 10 años. Asimismo, no es una novedad decir que aquí la cultura Sound System ha estado casi exclusivamente ligada al Dub y a una especie de trascendencia sonora y espiritual.

De todos modos, a nuestro alrededor, también hay una serie de colectivos que han heredado la participación en movimientos sociales. En sus comunidades han conseguido crear un ecosistema musical accesible para todas las personas. Proporcionando la oportunidad de poder escuchar música con una altísima calidad en lugares no mercantilizados, con precios populares, etc.

Por ese motivo, se dice que los Sound Systems son una magnífica alternativa y una gran experiencia para quienes necesitamos conectarnos con otras personas que comparten un estilo de vida diferente al propuesto por el sistema. Justamente, ese concepto de baile es el que más echamos de menos en estos tiempos de confinamiento. En verdad, añoramos ese espacio ideal donde poder evadirnos de la manipulación de los medios de comunicación y del resto de herramientas de control social.

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