El ex primer ministro Edward Seaga es una de las personas más influyentes en las últimas décadas de la isla, tanto políticamente como musicalMente.

Recientemente, Seaga ha expresado públicamente su malestar con la música dancehall moderna.

One Love Peace Concert con Michael Manley, Bob Marley y Edward Seaga

Edward Seaga expresa su malestar con el Dancehall moderno

Para quien no le conozca, Edward Seaga fue el quinto Primer Ministro de Jamaica, de 1980 a 1989, y el líder del Partido Laborista de Jamaica desde 1974 hasta 2005. A su persona se le atribuye la construcción de la infraestructura financiera y de planificación del país después de la independencia, así como la conciencia del patrimonio nacional. Del mismo modo, no hay que olvidar que su nombre siempre irá ligado a la intervención de la CIA en Jamaica. En el campo discográfico, Seaga también jugó un papel importante en el desarrollo de la industria musical jamaicana desde su nacimiento, ya que fue uno de los primeros productores y promotores en la isla. Además, fue el propietario de West India Records Limited, donde grabaron artistas como Byron Lee & the Dragonaires o Joe Higgs & Roy Wilson. Por cierto, esa discográfica luego fue propiedad de Byron Lee quien la renombró como Dynamic Sounds.

Teniendo en cuenta su peso musical, es muy interesante conocer su opinión sobre el estado de la música jamaicana moderna. Entre muchos de los argumentos que utiliza Edward Seaga para mostrar su disgusto con el Dancehall de hoy en día, hay uno que podría ser clave para poder entender al ex primer ministro. Seaga se declara como una persona en sintonía con las melodías de las canciones. Por lo que dice que «si no se puede silbar, no es música».

Delroy ‘Fatta’ Pottinger le ha dado la razón al viejo político. Él es un ingeniero de audio muy reconocido, ya que ha trabajado en los legendarios Anchor Studios. Su perfil es impresionante y extenso, puesto que trabajó con artistas como Jimmy Cliff, Steel Pulse, Third World o incluso Sinéad O’Connor. Es más, está de acuerdo en que hay una disparidad entre la percepción musical de una generación anterior y los artistas contemporáneos, y postula que tal vez esa variación se cataliza en las melodías modernas y el enfoque lírico.

El triunfo del individualismo

En realidad, lo que dicen Seaga y Pottinger viene a explicar que lo que representa actualmente el Dancehall es sexo y violencia. Ojo, no hay nada de malo en ello, pero esto viene a demostrar que el contenido lírico de esas canciones no es válido para todas las personas. En cambio, en el inicio de la música jamaicana la música era más feliz y fácil de tararear, eran los tiempos del Ska o el Rocksteady.

Por otro lado, Gussie Clarke, fundador de Anchor Studios, admite que ha habido un cambio tanto en la forma de presentar el Dancehall como en la percepción del término en sí. Es decir, ahora tenemos música Dancehall y antes tenías un espacio llamado Dancehall. En cuanto a la idea que expresó Seaga, Gussie Clarke señala que los primeros días de la industria discográfica jamaicana fueron mucho más creativos en comparación con el presente.

Además, Clarke piensa que uno de los elementos clave de esa creatividad fue que por entonces se podía encontrar a muchos músicos colaborando en los estudios. Esas colaboraciones, respecto a las aportaciones creativas de cada uno, condujeron a la revolución musical jamaicana de aquellos primeros años. Por esa razón, Clarke piensa que ahora la innovación no es tan abundante ni comparable como lo era entonces, ya que todo queda en manos de unos pocos que sólo se preocupan por cómo usar la tecnología. Es más, incluso se podría decir que la música jamaicana está sufriendo un enfoque individualista. De ahí que en su día se crearan múltiples géneros de música mientras que en la actualidad parece que casi todo suena igual.

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