En numerosas ocasiones hemos escuchado de boca de grandes artistas jamaicanos que la juventud lleva mucho tiempo sin tener contacto con las raíces musicales de la isla.

Pero, ¿acaso nosotr@s podríamos decir con seguridad que alguna vez hemos catado el verdadero sabor del primer Ska?

En Jamaica existe una enorme brecha generacional en la actualidad. Si esa situación se lleva al panorama musical popular, incluso se podría afirmar que ya son alrededor de dos generaciones las que no han tenido contacto con el Ska, cuando esta música fue el origen de todo lo que hemos podido vivir después. Hablamos del importantísimo legado musical que motivó la creación del resto de ritmos jamaicanos, ya sea el Rocksteady, Reggae, Dub o el Dancehall, que tanto han influenciado en la cultura musical de todo el globo terráqueo.

Mientras, en el resto del mundo siempre ha existido un gran entusiasmo por el Ska, aunque en muchos casos se podría decir que está muy distanciado del significado de sus progenitores. Este género, en sus primeros días, era considerado como la música del ghetto, cosa que ahora no se corresponde con la realidad. A su vez, por aquella época también carecía de la estética que le acompaña en estas últimas décadas. Es mas, hay una grandísima diferenciación de aquella primera música Ska a la que se puede estar reproduciendo hoy en día. Por esa razón, se dice que la comercialización ocurrió relativamente pronto, cuando el Ska conquistó la zona alta de Kingston a través de propuestas como la de Byron Lee & The Dragonaires, una banda relacionada con ese área privilegiada de la ciudad.

Para que os hagáis una idea de lo que estamos hablando, en 1964 Byron Lee & The Dragonaires fueron enviados por Edward Seaga a una feria internacional en Nueva York para promover el género y Clement ‘Sir Coxsone’ Dodd (Studio 1) dijo al respecto: «Envían personas que no saben nada sobre el Ska para representarlo». Posiblemente hubiese sido más acertado enviar a The Skatalites, de quienes se dice que sus grandes músicos fueron realmente los más fieles a la hora de adaptar el sonido de las calles, además de ser los responsables de las primeras grabaciones al trabajar para Studio 1. Por esa misma razón son considerados como la primera banda de Ska.

Llegados a este momento, es fundamental recordar que la formación original de The Skatalites se disolvió en 1965 tras el encarcelamiento de uno de sus miembros, con la desconexión que eso supuso con las raíces del Ska. El trombonista Don Drummond había asesinado a su mujer, la famosa dancer Anita «Marguerita» Mahfood. En aquella primera alineación de The Skatalites convivieron músicos de la talla de Jackie Mittoo, Tommy McCook, Roland Alfonso, Lester Sterling, «Dizzy Johny» Moore, Lloyd Brevet, Lloyd Knnibb o Jah Jerry Haines. Y bueno, ya que han aparecido estos nombres, al menos, nos vemos obligados a citar a dos de las primeras estrellas del Ska: Derrick Morgan y Prince Buster, pero la lista de músicos y cantantes talentosos de aquellos principios es interminable.

Una vez que la gente más adinerada tuvo acceso a esta música, no tardaron en llegar los ejecutivos extranjeros para intentar copiar ese sonido y poder comercializarlo. Pero como hemos podido comprobar ha sido imposible de replicar a pesar del paso de los años. Es decir, se ha tocado algo que sonaba parecido pero nunca fue igual. En relación a ese distanciamiento musical, algunos críticos hablan de los cambios que han introducido las nuevas tecnologías en cuanto a las técnicas de grabación, instrumentos y demás elementos, mientras que otros hablan de que ha sido imposible igualar el sentimiento que vivieron los músicos de aquella época ante la agitación social que sacudía Jamaica, tras haber alcanzado su independencia después de haber sido durante muchos años una colonia británica.

Como ya hemos explicado en otros artículos, a mediados de la década de los 60 el Ska cedió el paso al Rocksteady, aunque el Ska siguió siendo popular en los 70 en Gran Bretaña entre los jóvenes blancos de clase trabajadora a través del movimiento Skinhead y 2 Tone. Más tarde, este género disfrutó de un fuerte resurgimiento en los años ochenta y noventa con bandas como Madness, Bad Manners, The Specials, The Busters, The Toasters, The Mighty Mighty Bosstones, 311, Rancid o Sublime. Por cierto, se dice que este renacer fue motivado por la reaparición en 1983 de The Skatalites, quienes desde entonces han ido resistiendo el paso de las décadas con diferentes formaciones.