Joseph Benjamin Higgs es uno de los grandes protagonistas de esta cultura. En cambio, su papel en la historia musical jamaicana quizá no sea tan conocido.

Hoy le recordamos con motivo del 20 aniversario de su muerte. Es decir, repasaremos el impacto de la huella de este magnífico artista.

Los primeros peldaños

Nacido en Kingston, en 1940, la presencia de Joe Higgs comenzó a hacerse notar cuando se convirtió en un solicitado compositor. El caso es que, simultaneamente, también fue dibujando su propia trayectoria como vocalista. A finales de los 50, formó un popular dúo junto a Delroy Wilson, llamado Higgs & Wilson, que sobresalió por su enorme dominio de las técnicas de armonía vocal. Un buen ejemplo de ese éxito fueron las 50.000 copias que vendió su single «Oh Manny Oh» en 1958. Más tarde, bien entrados los 60, Higgs se uniría como vocalista principal a los The Soul Brothers de Lynn Taitt; una formación por la que pasaron grandes músicos como Jackie Mittoo o Roland Alphonso.

Mientras tanto, haciendo gala de su trabajo como profesor de música, Higgs fue mentor de jóvenes cantantes como los primeros The Wailers, es decir, Bob Marley, Bunny Livingston y Peter Tosh. De hecho, fue Higgs quien presentó a los Wailers a Coxsone Dodd en 1963. Sin olvidar que es el autor de la letra del «Steppin Razor» de Peter Tosh. Además de The Wailers, Higgs también ayudó a otros cantantes y grupos, como The Wailing Souls, Bob Andy, Derrick Harriott o el mismísimo Jimmy Cliff; quien se refería a Joe Higgs como el ‘Padre del Reggae’.

Joe Higgs, el padre del Reggae

El álbum debut de Higgs, Life of Contradiction, fue publicado en 1975 por Micron Music. En realidad, este trabajo fue grabado en 1972 para Island Records, pero Chris Blackwell no llegó a lanzarlo. Probablemente, Blackwell pensó que no era un sonido muy comercial. Sin embargo, Life of Contradiction es un proyecto sofisticado donde se combina Reggae, Jazz y Rhythm & Blues, creando un sonido que verdaderamente fue muy influyente en la época.

El siguiente álbum, Unity Is Power, fue otra obra maestra que también tardó en aparecer. Grabado en 1979 fue imposible de encontrar hasta 1985, cuando fue publicado por Alligator Records, un sello más conocido por grabaciones de Blues. En este trabajo se podía encontrar una sabrosa mezcla de estilos que van desde el Ska al Soul, pasando por la Soca o hasta el Rock’n’Roll. Tras este disco, se podría decir que su nivel descendió. En fin, que quizá se desmoralizaría con los retrasos y las disputas de sus dos primeros registros, ¿verdad? Aún así, su legado siempre será venerado.

Joe Higgs, el padre del Reggae

Música del gueto

En cuanto al talento lírico, la mayoría de las canciones de Higgs nos relatan los problemas cotidianos que se vivían en Trenchtown, lugar donde el artista creció y vivió. No hay que obviar que, antes de que el reggae se expandiese a la escena musical occidental, este género musical era ‘la música del gueto’. Mientras que la mayoría se centró en la comercialización del Reggae, Higgs prefirió mostrar que la música Reggae tenía el poder suficiente para cambiar el sistema opresor. Por ejemplo, el mismo dijo que «el reggae tiene que tener ese sonido vibrante que se escucha en el gueto».

Vaya, que oyendo el trabajo de Higgs siempre acabamos recordando que apenas hay activismo social en la música de hoy en día. Es decir, se echan mucho en falta las líricas que tratan la búsqueda de la libertad, que hablan de aceptación o de comprensión, esperanza, etc. Y claro, todo ello expresado a través de un amor verdadero surgido después de un sufrimiento prolongado. Por supuesto, esto no tiene nada que ver con lo que quieren que consumamos los artistas contemporáneos, quienes la mayoría tratan los mismos temas pero desde la posición privilegiada que le da una vida acomodada.

La cruda realidad

Para entender un poco mejor lo comentado, existe un momento clave en su carrera. En 1983, publicó un single titulado «So It Go». Pues veréis, esta canción fue prohibida por el ejecutivo jamaicano, ya que criticaba su forma de gobernar. No obstante, Higgs tuvo que abandonar el país por la presión a la que se vio sometido por esta pista. Bien, pues se mudó a Los Ángeles, donde vivió el resto de su vida. Desde allí lanzó varios álbums, como el Blackman Know Yourself (1990) en el que estaba respaldado por Wailers Band. Poco después, en 1995, vería la luz su último álbum, Joe and Marcia Together, una colaboración con su hija.

El 18 de diciembre de 1999, Higgs murió de cáncer a la edad de 59 años en el Hospital Kaiser de Los Ángeles. Hoy mismo se cumplen dos décadas desde su fallecimiento y, en verdad, ya va siendo hora de que todos reconozcamos su peso en la historia. Una posición que le ha sido arrebatada por su desdén con todo lo que se refiere al lado comercial de la industria discográfica. Por último, algunas personas dicen que justamente este papel secundario le dejó hacer mejor su trabajo antistablishment.

Joe Higgs, el padre del Reggae
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