Hoy queríamos retomar un antiguo debate: Cuando nos referimos al Dancehall como baile, ¿hablamos de empoderamiento femenino o seguimos viendo explotación masculina?

Sin duda, para responder a esta cuestión correctamente habría que conocer bien Jamaica, el lugar de origen de toda esta historia.

Dancehall y Jamaica

En la pequeña isla que conocemos como Jamaica apenas viven 3 millones de personas. Para haceros una idea, hay muchos menos habitantes que en ciudades como Madrid o Barcelona. Sin embargo, la cultura jamaicana, su música o su comida son reconocidas y respetadas en todo el planeta. Es más, se podría decir que el resto del mundo mira hacia la isla para relajarse, ¿verdad?

El caso es que, hoy en día, lo que el pueblo jamaicano vive más desenfrenadamente es el Dancehall. De hecho, también se ha convertido en una de sus exportaciones culturales más influyentes. Caracterizado por sound systems en las calles y movimientos salvajes, el Dancehall está siendo una fuente musical donde han bebido un sinfín de artistas internacionales, como Rihanna o Drake.

Pero el Dancehall es mucho más antiguo que estas últimas referencias. Veréis, el Dancehall se remonta a los bailes jamaicanos de los años 50, como os contamos recientemente en un artículo donde entre otras cosas estudiábamos el origen de la palabra. Por lo tanto, desde entonces ha seguido siendo un lugar para que la gente se escape y proteste contra las duras realidades de la pobreza, el desempleo y la violencia.

El Dancehall en femenino

Sin olvidarnos del gran momento de las deejays, como Shenseea o Spice, la imagen del Dancehall en femenino está casi exclusivamente centrada en las Dancehall Queens. Ellas son las mujeres acrobáticas que lideran la pista de baile. Asimismo, su presencia también protagoniza muchos de los vídeos que se comparten en las redes sociales. La confianza que exudan en sus movimientos, su comportamiento y su estilo son elementos cautivadores para muchas personas; y molestos para algunas otras.

Ciertamente, existe un ataque un tanto repetitivo que se suele cebar con la figura de las Dancehall Queens. Hablamos de la insistencia de sus detractores por el supuesto dominio masculino y la sumisión femenina que creen ver en este tipo de baile. No obstante, en un país donde se estima que una de cada tres mujeres experimentará violencia doméstica, el dancehall parece reforzar los roles de género femenino. Entonces, ¿hablamos de empoderamiento? ¿O de explotación? La respuesta, como siempre, es mucho más complicada que eso. El Dancehall exagera lo que sucede en la sociedad jamaicana: lo bueno y lo malo. Pero igual que en un número crecientes de países, ahora las mujeres jamaicanas tienen la oportunidad de expresarse.

Sin duda, esta visión podría ayudar a dar un primer paso para entablar una conversación muy necesaria en el mundo del Reggae, donde el Dancehall actual y más concretamente las Dancehall Queens no disfrutan de la misma valoración que otros géneros y dedicaciones.

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