En esta última etapa, son muchas las personas que se preguntan si lo que conocemos como Afrobeats es la mayor amenaza para la música jamaicana de la próxima década.

De alguna forma, ha surgido cierto nerviosismo ante el miedo de que este género eclipse a los jamaicanos.

Exactamente, ¿qué está ocurriendo?

Es una realidad que, en lugares como UK o Alemania, los tunes de Afrobeats están tomando el control desplazando al Reggae y al Dancehall de las pistas de bailes y las radios. Como sabéis, estos ritmos africanos tienen cierto sabor jamaicano pero están calando con mayor profundidad en cada vez más y más rincones del planeta. Algo que ya paso con el Reggaeton hace años.

A pesar de todo esto, recientemente, se ha dado un buen ejemplo que ha llamado la atención a los críticos musicales. Veréis, en el pasado Red Bull Culture Clash, celebrado en Kingston, hubo una importante presencia de melodías no jamaicanas; como Soca o Afrobeats. Sin embargo, el triunfo se lo llevaron Do It For The Culture, que fue el colectivo que más valor le dio a la verdadera música ‘made in Jamaica’.

Vaya, y tampoco habría que olvidar que, en Jamaica, la música del pueblo es el Dancehall; mientras que son las clases más altas las que están apostando en sus eventos por otro tipo de ritmos. En definitiva, son quienes tienen el dinero en ese país, es decir, son los que invierten y los que podrían marcar el destino musical de la isla.

El ego busca la fama

Por ello, son muchos los artistas que están alzando la voz para que la música jamaicana vuelva a ocupar su lugar. Sin duda, lo primero es que las distintas personas relacionadas con los ritmos jamaicanos desempeñen correctamente su papel como promotores de esta cultura musical… y no necesiten buscar más allá.

Asimismo, habría que entender un poco mejor el cómo ha cambiado la relación entre los cantantes y los productores. Años atrás, el productor era el protagonista, tan sólo hay que ver la importancia de personas como Coxsone Dodd o Duke Reid en la historia musical jamaicana. En cambio, poco a poco, han ido apareciendo un sinfín de estudios y esto ha provocado una gran competencia entre productores.

En cierto modo, eso ha dado alas a los cantantes y ahora son ellos los que eligen los riddims y no el productor el que elige el cantante. Conclusión, los cantantes apuestan por canciones con mayor proyección internacional, es decir, optan por ritmos menos jamaicanos. De hecho, es posible que esta sea una de las principales razones por las que la mayoría de la música que sale de Jamaica suena igual.

La otra forma de verlo

Otro detalle a tener muy en cuenta, es que las grandes discográficas ya no cuentan con artistas jamaicanos, como lo hicieron décadas atrás. Vaya, que esto también podría ser la causa de que parezca que el Reggae o el Dancehall están disminuyendo su actividad. Incluso, al no tener la misma visibilidad, hay gente que piensa que está desapareciendo. Mientras tanto, la fama de las pistas de Afrobeats no dejan de crecer al estar siendo impulsadas por los dueños de la industria musical.

No obstante, quizá no habría que mostrar tanta desconfianza con los Afrobeats, puesto que podría ser un buen aliado por su proximidad a los sonidos jamaicanos. Algunos artistas que han entendido esta otra posición ya se han unido a las nuevas estrellas africanas. Vaya, que han tirado del famoso dicho de «si no puedes con tu enemigo, únete a él». Gente como Beenie Man y Shenseea ya han fusionado ambos géneros para seguir avanzando posiciones en el negocio de la música.

Por último, en estas latitudes no se está viviendo como un problema. Es más, incluso cantantes, productores y selectores más ligados al Dancehall están dando cada vez más bombo a los temas de Afrobeats. Por consiguiente, se están olvidando de todo lo que les dio la creatividad de los jamaicanos. Entonces, ¿dónde ha quedado su responsabilidad con la difusión de esta cultura? ¿son víctimas de las modas? Bueno, al fin y al cabo, cada persona puede hacer lo que le venga en gana.

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