Sly Dunbar y Robbie Shakespeare son probablemente la pareja musical más famosa de todos los tiempos, en cuanto a secciones de ritmos jamaicanos, es decir, bajo y batería.

De todos modos, y con independencia de la veracidad de la anterior afirmación, son sin duda los responsables de mucha más música de la que normalmente se les ha reconocido. Sin ellos, la música popular jamaicana habría tomado un curso muy diferente, sin ninguna duda.

Gran parte de la fama de estos «Rhythm Twins» llegó con Grace Jones y por medio de colaboraciones con artistas tan relevantes como los Rolling Stones, Herbie Hancock o Bob Dylan. Pero se podría decir que en el Reggae causaron su primer impacto cuando trabajaron con Peter Tosh, allá a mediados de los 70’s.

Más tarde, el centro de atención se situó directamente en su creatividad a través de su sello Taxi, siendo su primera referencia el mítico «Oh What A Feeling» de Gregory Isaacs, publicado en 1977, al que le siguieron otras magníficas grabaciones con artistas de la talla de Dennis Brown, Jimmy Riley, The Tamlins o Junior Delgado. Además, la fuerza de este dúo contribuyó al Grammy de Black Uhuru en 1985, que como ya os explicamos fue el primero dedicado al Reggae en la historia de estos controvertidos premios.

En Estados Unidos, Sly y Robbie también hicieron una serie de álbumes con un concepto mas abstracto, junto a otra gran figura como es Bill Laswell,  para luego volver a la carga en su Jamaica natal y crear aquellos inigualables himnos dancehall con Chaka Demus & Pliers, Beenie Man o Capleton, entre otros.

En su historía también han colaborado con artistas como No Doubt o Sinead O’Connor, algo que les situó en lo más alto de la demanda musical internacional, incluso Paris Hilton solicitó su asistencia en la producción.

Después de este pequeño repaso, se podría decir que su música siempre ha tenido su sello de calidad a lo largo de toda su carrera. Es más, cualquier persona que haya tenido el placer de estudiar su trabajo, seguro que ha disfrutado de grandes paisajes musicales a través de esa química tan especial que reside en sus producciones.

Por cierto, por si alguien tiene la duda, Sly Dunbar es el potente batería, mientras que Robbie Shakespeare es el sólido bajista. Ciertamente, sus personalidades están en los extremos, ya que Sly es la esencia de la calma y Robbie tiene un carácter muy explosivo, pero su combinación es pura creatividad rítmica.