Viñarock es posiblemente el festival musical más importante del país. Por su 22ª edición han pasado más de 200.000 espectadores, a pesar de la omnipresente lluvia y el frío.

Lo que si esta claro, es que La Mancha ha vuelto a reafirmarse como el líder cultural de la primavera musical en la península.

Por segundo año consecutivo, DotheReggae ha sido uno de los medios colaboradores en este acontecimiento musical. Y bueno, tras todo el trabajo realizado durante el festival, ahora nos toca poner el broche final con la crónica de lo sucedido durante el pasado fin de semana en Villarrobledo (Albacete).

Una de las noticias que más ajetrearon a todas las personas que allí se congregaron fue la separación de camping y parking. Era la “comidilla” de todos los viñarockeros durante cualquier espera (taquillas, moneda del festival, etc). Una decisión que sin duda ha sido acertada tras las lluvias y el posterior barrizal que se formó en torno al festival. Por cierto, un gran saludo a todas las personas de la organización que ayudaron al correcto funcionamiento del evento, desde las oficinas hasta los que estaban cubiertos de plásticos en los parkings.

En cuanto a lo musical, vamos a concentrar nuestra mirada en los dos espacios dedicados al Reggae y a la cultura Sound System. Pero antes de seguir, al menos, queremos felicitar al resto de artistas que han actuado en los siete escenarios que nos ha brindado este último Viñarock.

El viernes 28 de abril entramos al recinto durante la actuación de Mediterranean Roots, así que poco podemos decir de los cambios que ha sufrido la banda. Los valencianos apenas tocaron 25 minutos y, bueno, la verdad es que nos quedamos con todas las ganas de ver a El Papado al frente de esta formación. Por cierto, ellos fueron los que abrieron el escenario dedicado al Rap, mientras que en el escenario Reggae tocaron otras bandas menos “ajamaicadas”, aunque sean grandes militantes del reggae / rap. Hablamos de Auxili y Lagrimas de Sangre.

La primera propuesta que abrió nuestro escenario fue Ganjahr Family. Los gallegos nos regalaron un buen show junto a miembros de Zamaramandi y la Forward como backing. Además, obtuvieron un importante afluencia y buenísima respuesta del público a pesar de ser el evento que inauguró este área. Una vez finalizado nos acercamos al ViñaDub, donde estaban sonando sus promotores, Green Light Sound System, quienes habían adelantado 3 horas la apertura de la carpa ante la presencia de la lluvia. La hora oficial de su estreno era a las 21h con Badalonians. La zona había duplicado su tamaño respecto al año anterior y además también sumó otra gran ventaja: el suelo asfaltado ante el viña barrizal.

El siguiente grupo que salió a escena fue Emeterians, el trío vocal de Madrid, acompañados por la Forward Ever Band. En realidad se nota una gran mejora que seguramente haya sido acentuada por su paso por Londres y los últimos tributos que están realizando en la capital. Es más, con el paso del tiempo creo que los madrileños por fin han conseguido una personalidad, pero sobre todo Brother Wildman que resultó ser el más acertado de los 3.

Si comparásemos esta primera jornada con unas olimpiadas, la medalla de oro fue para Italia, más concretamente para Mellow Mood y toda la crew que le rodea. Por cierto, ellos son quienes protagonizan nuestra última portada de la revista impresa (DotheReggae) junto a Queen Ifrica. Si este año ha habido un concierto con un sonido serio esos han sido Mellow Mood y esto es debido a las labores de Paolo Baldini, uno de los mejores ingenieros de sonido de la actualidad europea. Por cierto el doblete de los italianos les llevó a la zona dub, junto a Forelock, donde nos mostraron lo que es una sesión de Dub, sin necesidad de recurrir al Steppa.

Antes de la exhibición italiana en el Viña, también pudimos ver a Iseo & DodoSound en la zona Dub. La voz más indie del reggae nacional junto a los ritmos sencillos pero resultones de DodoSound se tradujo en una nueva actuación muy sweet de la pareja navarra. Con estas palabras finalizamos el texto dedicado para ese primer día del ViñaDub, ya que no llegamos a ver a Chalart58 y Matah. Aunque si disfrutamos de los últimos tunes de Green Light en el cierre de este área. Por cierto, detallazo de Daddy Sevy al acordarse desde el micro de la carpa Dub del Viñatek. Ya sabéis, el Viñarock no es “el viña” sin el Viñatek. ¡Auténticos warriors!

Desde allí volvimos al escenario Reggae para ver otro directo de Green Valley. Un bolo ya casi clásico que te deja con la sensación de que no ha aportado ninguna novedad destacable, excepto un nuevo músico que no habíamos visto todavía en acción. En ese mismo espacio cerraría la noche General Levy con un show en formato sound system y, bueno, la verdad que mucho mejor que en su última aparición en Villarrobledo, pero ciertamente este artista necesita nuevos hits.

En la mañana del sábado 29 de abril, durante el momento de los cafés, se enraizó una buena conversación entre los compañeros de acampada que señalaba la falta de actitud de los grupos de Reggae de la tarde / noche anterior. ¿Por qué la mayoría de artistas han cambiado la actitud por la imagen? No se, el viñarock es un festival punk / rock que hace recordar aquellos tiempos cuando los rastas eran más punk. La conclusión fue que quizá exista un exceso de patrones que habría que superar de una forma más auténtica y menos publicista, ya sabéis… babylon, marihuana, etc.

En fin, vamos a por el segundo día de esta crónica. Esta jornada del festival se presentaba un tanto extraña y a su vez escasa. En el escenario Reggae sólo había dos propuestas 100% reggae, Irie Souljah y Little Pepe backed by Malaka Youth. Mientras que en el ViñaDub se avecinaba un bonito encuentro entre Dubstoned de Sevilla y Green Light de Barcelona.

Irie Souljah defendió muy bien su primer trabajo, Immigrant, y realizó una buena actuación. Vaya, que Jamaica le ha sentado muy bien a este singjay. Tan sólo esperamos que el público le comience a conocer pronto, ya que es muy bonito el seguir el crecimiento de un buen artista. El catalán estuvo acompañado por una backing band de auténtico lujo, The Blackstarliners. Respecto al paso de Little Pepe por el Viña, personalmente, el malagueño brindó su mejor concierto hasta la fecha. Esta afirmación suena tan contundente como la banda de respaldo que le acompaña en sus últimos bolos, Malaka Youth. Increíble el trabajo de estos chicos.

El meeting entre Dubstoned y Green Light fue todo un éxito. Es más, me gustaría recalcar que todas la visitas que hice a este área durante esta jornada solventaron muchos de los problemas de seguridad con la actitud en la escena estatal. Importante destacar que la lluvía torrencial también fue un gran aliado de este encuentro entre sound systems.

Y vamos a por la última jornada, el domingo 30 de abril el escenario dedicado al Reggae volvía a tener una importante presencia de nombres. Bueno, sin duda fue marcado por la esperadísima actuación de Toots & The Maytals, pero antes de comenzar también me gustaría subrayar la lamentable música que sonó entre banda y banda durante todo el Viña en el espacio para las bandas de Reggae. A ver, digo lamentable por que no tenía ninguna correspondencia con Jamaica. ¿Cómo no hay un buen selektah para esa función? No es normal que “la primavera trompetera” o “el chipiron” protagonizasen esos momentos de warm up.

El estreno fue a la hora prevista con Dactah Chando y su banda. La verdad es que el canario hizo un buen show sin necesidad de recurrir constantemente al one drop o el mix como hacen otras propuestas nacionales. Tras él subió Sr. Wilson con los Island Defenders junto a una buena lluvia. Siento muchísimo decir que tras las tres veces consecutivas que lleva el artista apareciendo por el festival esta ha sido la menos brillante. No fue mala, pero no alcanzó la conexión con el público como en otras ocasiones. ¿Las causas? pues tanto el clima como la fecha de su publicación de su nuevo trabajo, una lástima que no haya sido liberado meses antes del festival.

El tercer plato del menú para el domingo fue La Puta Opepé. Una grata sorpresa volver a ver el regreso de los mallorquines con un gran nivel. Los pioneros del Raggamuffin en este país dejaron bien alto el prestigio que esta banda alcanzó en los 90’s. Tras ellos pudimos ver a Toots & The Maytals con las pocas reservas de energía que ya nos quedaban. Un show que al público contentó, pero que ciertamente mezclaba sensaciones muy contrapuestas. La edad y el estado de forma del cantante a veces jugaban malas pasadas por los recuerdos de haber visto con mucho más esplendor la calidad musical de Toots. Asimismo, me gustaría citar la carencia de vientos en la banda jamaicana y ese sonido “no real” del teclado. Por cierto, esto me lleva también a solicitar más presencia de bandas rocksteady / Ska, ya que es algo que se echó muy en falta.

Tras la actuación de la única propuesta jamaicana en el festival, comenzó a sentirse el cansancio de tres días de lluvia, frío, aire y otros vicios. Sentimos mucho no poder decir nada sobre Raggattack o Antxon Sagardui feat Novato, pero en esta última jornada sólo pasamos por el ViñaDub para disfrutar de Aba Shanti, quien realizó una brillante selección la media horita que pudimos verle.

El cierre del festival lo puso Fyahbwoy con la Forward Ever Band, pero a nosotros ya nos pilló despidiéndonos de toda la familia en el camping ya que tocaba cambiarse de ropa y no había fuerza de volver a cruzar el barrizal para llegar al recinto. Pero bueno, al ritmo que lleva ViñaRock le volveremos a ver el año que viene.

La próxima edición del festival tendrá lugar del 28 al 30 de abril del 2018. Esperamos que haya una importante renovación de nombres, algo muy necesario para que la escena no se quede estancada en los artistas que llevan cuatro agencias de manager. De hecho, esta conclusión va en la misma línea de la editorial de nuestro último de la revista impresa. Y vaya, no es la primera vez que lanzamos esta crítica al viento.

Por último, volvemos a destacar como todos los años la presencia desmesurada de los agentes del sistema durante todo el festival, pero también fue exagerada tanto antes del festival como después. Cuando un acontecimiento de esta envergadura deja una inyección económica tan grande en la zona se debería de pensar un poco en el buen trato de sus asistentes.