Este año celebramos el 50 aniversario del nacimiento del Reggae, como os contamos en el artículo que titulamos «¿Cuándo nació la música Reggae?».

Situándonos en el presente, se puede afirmar que hay un notorio crecimiento del público de la música popular jamaicana en esta parte del planeta, pero realmente ¿hacia dónde vamos?

El ejemplo más claro, en cuanto al incremento del público, es el estado de los festivales. En estos últimos años, desde el festival más pequeño hasta el mega festival, se ha podido ver una asistencia cada vez más masiva. Además, también tenemos muy buenas noticias de los festivales más generalistas, quienes en sus últimas ediciones no han dudado a la hora de habilitar espacios Reggae e incorporar artistas de primera línea dentro de su line-up.

En cambio, los actos más locales no terminan de despegar, salvo contadas excepciones. Factores como la variedad o exclusividad de géneros, la línea imaginaria entre los mismos o la escasez de espacios para los nuevos proyectos indican que el entorno todavía está muy crudo. Para que lo entendáis mejor, al lado del rock o el mismo reggaeton, la presencia de la música con influencia jamaicana en las ‘agendas del ocio’ de cada localidad es ridícula.

Es decir, el pulsómetro de las escena todavía sigue marcando que no estamos en buena forma, ya que si vemos los festivales llenos, entonces deberíamos de continuar con esa sensación a lo largo del año. Vaya, que el Reggae no es sólo para el verano, ¿no? Por lo tanto, a estas alturas, la sensación que transmite la escena Reggae parece un poco ambigua, ¿verdad?

El caso es que si se consiguiese alcanzar una visibilidad más constante y, a su vez, más cercana, veríamos un aumento de la calidad y la variedad de las propuestas. Es más, probablemente, esta afirmación también se podría plantear a la inversa. En fin, ya hemos hablado en numerosas ocasiones que es muy mala señal que cada año vivamos prácticamente la misma repetición de nombres en los festivales. Esto, entre otras cosas, es consecuencia de que los proyectos de nuevas bandas o sound systems son cada vez más escasos y, sin duda, necesitamos nuevas caras para poder aportar una correcta evolución y no anclarnos en un más de lo mismo, ya que eso es una especie de veneno para nuestros oídos.

Pero la problemática va más allá, las bandas y los sounds no encuentran nuevos lugares donde tocar y, lo que es peor por regla general no se crece en cuanto al tamaño de los espacios. Al mismo tiempo, es posible que todo esto sea provocado por las nuevas lógicas del consumo de música. Los festivales son muy ‘cool’ y, por el contrario, puedes salir a una sala y no encontrarte una noche como la que esperabas.

Todos estos detalles nos dicen que el movimiento todavía no es fuerte. Cierto es que hay muchos pequeños proyectos que van cogiendo forma, como por ejemplo los programas de radio, pero todavía no han podido conseguir el feedback que se merecen. Por lo tanto, el camino que está recorriendo el Reggae acaba siendo el mismo que sufren muchos movimientos musicales que quieren nadar en contra de la corriente comercial. No nos engañemos, todo lo que triunfa en esta nueva sociedad es porque ha seguido la adaptación a las condiciones que se nos ha marcado como rebaño, sin importar la calidad. Una lástima que una de las grandes artes como es la música se haya visto condicionada por algo tan artificial, ¿no crees?

Aún así, vendría bien explicar el porqué estamos en esta situación. Desde su nacimiento, el Reggae ha sido un género de resistencia y revolución, donde el mensaje ha sido lo más importante. Precisamente por esto, ese mensaje ha eclipsado las finalidades materiales y no se le ha dado una prioridad a generar planes de trabajo que respalden esta música. Por esa misma razón, son muchas las propuestas que corren el riesgo de ser juzgadas por estar ‘vendiéndose’, a pesar de que este proceso es necesario para poder salir del nicho y conquistar otros públicos.

Por último, insistimos en que tenemos que tener claro que lo más importante es que, efectivamente, hay un importante volumen de público potencial. Por ello, ahora está en las manos de los promoters el seguir buscando oportunidades para construir un mejor futuro musical, incluso formando a más gente, con el único objetivo de obtener resultados más positivos para que el Reggae siga fortaleciéndose y pueda tener lo más pronto posible un espacio y un público más constante y fiel.

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