En DotheReggae llevamos años contando historias que no siempre ocupan titulares, pero que sostienen la cultura reggae desde abajo. Esta vez, nos detenemos en una aventura que se repite entre muchos colectivos de este territorio.

Un día con un Sound System

En realidad, un día con un sound system empieza mucho antes de que suene el primer tema y, del mismo modo, tampoco termina cuando el público abandona el recinto. Es un proceso largo, colectivo y profundamente ligado a la autogestión, al respeto por el sonido y a una forma de entender la música reggae como comunidad.

Antes de la música, el compromiso

Mientras la mayoría de las personas siguen su rutina previa a un evento, y tras la logística que conlleva mover todo el equipo de sonido, llega la hora de colocar las distintas cajas en orden, comprobar conexiones, organizar el cableado, etc.

El espacio puede ser diferente, pero la forma de trabajar no. Se mide, se orienta, se prueba. El operador ajusta las frecuencias con paciencia. No se trata de volumen, sino de equilibrio. Es un diálogo entre el lugar y el sound system, otra de las partes invisibles de esta cultura.

Cuando el baile comienza

Cada selección responde al momento, con la intención de conectar con el público. El selector observa, el operador ajusta, el MC interviene solo cuando hace falta, sin imponerse. Aquí la música no se consume: se comparte.

Cerrando el círculo

Cuando finaliza el evento, el trabajo continúa. Ahora toca desmontar, cargar, limpiar. Porque la cultura sound system también se demuestra en lo que queda cuando el sonido se apaga. Son formas de organizarse, de compartir conocimiento y de crear espacios donde la música tiene un sentido más profundo.

Por último, queremos lanzar un mensaje tanto a los colectivos como al público en general: es importante tener siempre muy en cuenta la protección de nuestros oídos. Por ello, os recomendamos echar un ojo al artículo que publicamos bajo el título: «Conceptos básicos sobre los Sound Systems (daños corporales)».

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