Durante décadas, pocas prendas han representado tan bien el ‘swag jamaicano’ como la mesh marina, la típica camiseta de red ligera que ha trascendido generaciones, convirtiéndose en un símbolo cultural.

De Noruega al Caribe

Aunque su presencia en Jamaica parece tan natural como el sonido del one drop, la historia de la mesh marina comienza mucho más al norte. En los años 30, el capitán noruego Henrik Brun buscaba una prenda que mantuviera secos y cálidos a sus soldados. Así nació la primera camiseta de red bajo la marca Brynje, una pieza funcional que pronto se popularizó en Reino Unido como “string vest”.

Con la migración y el comercio colonial, la prenda viajó al Caribe y encontró en Jamaica un nuevo propósito. En lugar de abrigar, ahora servía para mantener el cuerpo fresco bajo el sol tropical, convirtiéndose en un básico del vestir popular en la isla.

Del rude boy al dancehall

En los años 50 y 60, la mesh marina pasó de ser ropa interior a una declaración de actitud. Los rude boys —jóvenes urbanos inconformes con el sistema— la adoptaron como parte de su uniforme callejero, llevándola bajo una camisa abierta y combinándola con pantalones de pinzas, zapatos Clarks y, por supuesto, calcetines de rombos (diamond socks).

Poco después, con la globalización del reggae, en los 70, esta camiseta de red se expandió por todo el mundo. Figuras como Bob Marley, Gregory Isaacs o Dennis Brown la lucieron con naturalidad, reforzando su vínculo con la imagen del auténtico jamaicano.

Con el auge del dancehall, a finales de los 80 y durante los 90, la mesh marina se transformó en puro espectáculo. Artistas como Buju Banton o Capleton le dieron una nueva vida, mientras diseñadores locales y crews de baile la reinventaban con colores chillones y cortes atrevidos.

Era la época del exceso: ganzies multicolor, conjuntos imposibles y un espíritu libre que convertía cualquier pista en pasarela.

Renacimiento visual

En esta última etapa, la prenda continua a la orden del día, como se puede ver en vídeos como el “Who Knows” de Protoje & Chronixx o en la estética de artistas como Popcaan, que la han mantenido en el centro de la cultura popular jamaicana y, por ende, entre sus legiones de fans.

El atractivo internacional tampoco ha pasado desapercibido. Marcas tan dispares como Gucci o Adidas han jugado con tejidos similares en sus colecciones, incluso en tiendas de ‘fast fashion’ como H&M se han colado versiones inspiradas en el clásico jamaicano.

Y para despedirnos, os dejamos con Mesh Marina, una nueva propuesta musical donde una joven cantante llamada Shennell está revolucionando la isla con su «Joke dem a joke»… boOom!