Andrew Holness, el primer ministro jamaicano, ha pedido perdón por las atrocidades que cometieron las fuerzas de seguridad en la masacre de Coral Gardens.

Esta disculpa llega antes del próximo aniversario de la matanza, que tuvo lugar el 11 de abril de 1963.

Según los informes, un simpatizante rastafari llamado Rudolf Franklin fue gravemente herido por un disparo en una disputa de tierras. Franklin y otros decidieron cobrar venganza quemando una gasolinera. Entonces, las fuerzas de seguridad entraron en la comunidad de St. James para sofocar el disturbio que, finalmente, se convirtió en una matanza de decenas de rastafaris, ya que ese incidente provocó una ofensiva masiva contra los rastafaris.

Desde hace años, los miembros de las comunidades rastafaris están presionando al gobierno para que reconozca las atrocidades y a su vez quieren que el gobierno se esfuerce para remediar los males que han vivido todas las personas perjudicadas.

El primer ministro Holness dijo al Parlamento que el gobierno se asegurará de que esto no vuelva a ocurrir y añadió que la Coral Gardens Benevolent Society se ha comprometido a trabajar con el gobierno para contrarrestar las dificultades a las que se han enfrentado los supervivientes del incidente.

Andrew Holness

Holness también declaró que el gobierno establecerá un fondo de 10 millones de dólares para ayudar a las personas que sufrieron pérdidas durante aquella represión. Para llevarlo a cabo se ha dado la orden de localizar a los supervivientes del incidente.

Tras dichas disculpas, la comunidad Rastafari ha publicado un documento que incluye 13 puntos en el que expresan que el paso del ministro es en la dirección correcta, pero según esta comunidad puede que no sea suficiente. En dicho documento se pide atención médica gratuita y la medicación correspondiente para los ancianos rastafaris. Además, se solicita una ayuda para desarrollar un monumento en la zona de la masacre. Otro de los puntos es que el gobierno reconozca el derecho de los rastafaris para ser repatriados a África y que este facilite las cosas a quien desee hacerlo.

Al mismo tiempo, los rastafaris están de enhorabuena ya que se han declarado seis zonas de Pinnacle en St Catherine como patrimonio protegido. Recordamos, que los rastafaris sienten que Pinnacle es el paraíso robado y debido a ello hace bien poco se inicio el movimiento #OccupyPinnacle.

Pinnacle
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