La labor del productor es muy importante dentro de la industria musical, ya que son quienes tienen la responsabilidad creativa en la parte instrumental de cada canción.

Es más, su rol es clave a pesar de que en la mayoría de los casos queden ocultos detrás de toda la escena.

King Tubby, uno de los más grandes ingenieros de sonido en Jamaica

Después de un verano de festivales en los que hemos podido comprobar el estado musical de la escena en nuestro territorio, se nos ha ocurrido trasladaros una de las inquietudes que más hemos escuchado a nuestro alrededor en relación a la música «enlatada»: ¿Dónde están los graves en está canción?¿porqué parece que estamos en una «pista de coches de choque» más que en un «baile en un Sound System»?

Para responder a las preguntas anteriores vamos a destacar la figura del productor. Ellos son los encargados de crear música en los DAWs (Digital Audio Workstation). Por ello, en los tiempos digitales que corremos, son muchas las veces que los productores ni siquiera cuentan con músicos para sus composiciones, por lo que los conocimientos musicales se convierten en una gran diferenciación entre los de su especie.

Pantallazo del Ableton

El componer música en la actualidad, a través de los diferentes softwares, es lo más parecido a si estuvieses dirigiendo una orquesta. Hay que hacer que cada instrumento suene bien, en armonía, dando forma a cada melodía. Es decir, para hacer música es indiscutible que hay que haber desarrollado un talento musical y eso no tiene nada que ver con limitarse a dibujar a ojo ciertos patrones con un ratón o repetir secuencias.

Por otro lado, tenemos la figura del ingeniero de sonido. Son muchos los productores que no tienen conocimientos de acústica y eso se traduce en que en sus trabajos no hay calidad sonora. Algo que perjudica seriamente a sus oyentes, puesto que no tienen vibración y todo suena cuadrado sin alma. Esto da lugar a otro tema bastante conflictivo que ya desarrollaremos otro día: ¿os imagináis que las nuevas generaciones se acostumbrasen a escuchar así la música? La música es matemática pura, es decir, te puedes limitar a sumar y restar o puedes explicar el todo a través de operaciones en las tres dimensiones.

King General en el estudio

Otro asunto a señalar es su relación con los cantantes. El productor tiene que entender y mantener una visión de sus proyectos desde el inicio hasta el final del proceso. Ha de saber capturar los momentos de creatividad del artista, esos momentos mágicos. Por lo que tiene que generar un ambiente creativo y cómodo para el cantante. No se trata de un «todo vale» ya que estamos realizando una actividad cultural y no es ningún mero pasatiempo. De hecho, es vital que conozca al cantante, tanto sus fortalezas como sus limitaciones, la tonalidad adecuada para cada canción, etc. Y por supuesto, como os decíamos, ha de tener un buen manejo de los recursos con los que cuenta.

Hoy en día existen cursos sobre el entrenamiento auditivo, que es la otra asignatura en la que se debería examinar cada productor. Las habilidades auditivas ayudan a tomar mejores decisiones a la hora de componer o mezclar. Digamos que siempre se puede aprender más sobre la conexión entre el lenguaje técnico de la producción y los sonidos musicales naturales. El entrenamiento auditivo genera mayor musicalidad y es un gran apoyo para identificar intervalos, tonos, acordes, etc.

Llegados a este punto, también es necesario explicar un posible porqué de todo esto. Existe un problema que se extiende en toda la escena y, ciertamente, le resta responsabilidad al productor. Los métodos y las herramientas de trabajo han cambiado mucho con el paso del tiempo y la imposición del mundo digital. Ahora el productor es quien hace el beat, lo mezcla y hasta lo masteriza, incluso se ve obligado a hacer la promo. Es decir, antiguamente todos estos procesos los hacían personas diferentes especializadas en cada área. Por lo que efectivamente, podemos asistir a una merma de calidad en la gran mayoría de las producciones.

Por último, otra versión por la que se ha llegado a esta situación parte de la responsabilidad del oyente, ya que hay una carencia de filtros de calidad con la democratización de youtube, soundcloud y demás plataformas. Es decir, antes si querías sacar una producción había que superar ciertos filtros y convencer a las personas adecuadas. En definitiva, para poder ser escuchado había que ser bueno, pero ahora la necesidad de un «sonido profesional» ha descendido entre el público, ya sean por los MP3 o por la escasa cultura del sonido que siempre ha habido en gran parte de este territorio. No obstante, nos gustaría concluir con otro detalle: Hay veces que un tema puede sonar fatal a nivel técnico pero si es bueno es bueno y, claro, ahí entramos en el factor emocional del público.

Magnetófono Otari de bobina abierta
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